Un secreto a voces

09.11.2018

Hay complicidades que es mejor desvelar. En la vida familiar se producen las mayores aberraciones para el desarrollo de las personas, lo curioso es que socialmente se tiende a banalizar y pasar como normal cosas que ni son normales ni son convenientes. Para un psicoanalista es muy sencillo escuchar a través de las frases el secreto que guarda la familia y que ha ocasionado u ocasiona los trastornos que luego, con los años, son una verdadera enfermedad manifestada en alguno de sus miembros, pero eso no es suficiente que el psicoanalista lo sepa o lo comunique. Es más importante que la familia, sus integrantes, la persona que habla, esté dispuesta a aceptar que eso que hacen.

Los padres no deben dormir con los hijos. Los hijos no deben dormir con los padres. Usar a los hijos para no mantener relaciones con la pareja es un gran error. Es mejor reconocer los deseos, los problemas que uno tiene con su propia afectividad. Los hijos son seres en crecimiento, muy sensibles, reciben aumentado todo lo que hacen, dicen los adultos. Cuando intervienen en su desarrollo psicosexual utilizándolos como objetos de nuestros problemas o perversiones, los enferman gravemente.

Un adulto demasiado interesado por los niños es como cuando se utiliza un rotulador fluorescente para destacar algo del texto. Por qué tanto interés, qué busca en los niños. A los pequeños hay que dejarlos crecer, intervenir lo mínimo en su crecimiento, las palabras son suficientes para educarlos. La labor del adulto es orientar las manifestaciones infantiles hacia la convivencia social y la aceptación de que tendrán que vivir entre otros aceptando ciertas reglas. Cuando un adulto, padre, madre, toquetea demasiado no es cariño, es exceso. Es la sexualidad del adulto volcada en un ser muy sensible que queda muy impactado. Los adultos tienen que aprender a conocer sus propias tendencias, también las que no les gustan o no entienden, también las que quieren tapar como altruismo, bondad...

Cuando recomendamos el psicoanálisis es porque es necesario, conveniente, facilita las relaciones, simplifica la vida, reorganiza de una forma más saludable la convivencia. Todos los trastornos psíquicos se producen en la sexualidad familiar y manifiestan los conflictos afectivos con las personas más cercanas. Conversar con un psicoanalista permite descubrir las tendencias cuya satisfacción se oculta y que por inconvenientes producen catástrofes emocionales.

El psicoanálisis es una herramienta para que padres y educadores conozcan un poco más cómo es el desarrollo infantil, conozcan la naturaleza de sus conductas para con sus hijos y parejas, y puedan modificar esos comportamientos que lamentablemente muchos se resisten a modificar, pero son los responsables de su sentimiento de culpa e insatisfacción en la vida. Lo dicho, mejor tumbarse en el diván para que la familia sea un lugar para crecer feliz.



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