Sobre la anorexia o comer nada

21.04.2019

SOBRE LA ANOREXIA Y LOS TRASTORNOS ALIMENTARIOS

Toda demanda tiene un doble horizonte, por un lado es del orden de la necesidad y por otro es del orden del amor, todo ello comandado, determinado, por el orden del deseo de devorar al otro o de que el otro te devore.

Lo primero que se establece en el niño es la relación entre el deseo de ser amado y las funciones de la nutrición, la etapa oral es la primera en la constitución de la pulsión.

Hay un momento del crecimiento infantil, donde todo lo que ama, se lo come, se lo mete en la boca, pero a la vez, así lo destruye, por eso la llamamos fase sádico oral, hay amor y hay odio en ese acto.

Posteriormente, el deseo de ser alimentado sustituye al deseo reprimido de ser amado, y así se cronifica como estímulo específico de las disfunciones de la alimentación. Esta primera relación de dependencia del sujeto con respecto a la madre está ligada a la amenaza de la pérdida de amor y no a la simple privación de los cuidados maternos, por eso que en el rechazo a alimentarse se juega una cuestión amorosa con la madre.

La alimentación es una función fisiológica necesaria para la vida, que se puede ver afectada en muchas patologías psíquicas.

En la alimentación hay una cuestión con la demanda de amor. Se sitúa en el nivel de la frustración, ya que ahí es donde se juega el don de alimento, el objeto es el pecho materno, el agente la madre simbólica.

El don de amor está situado en la columna del agente, y tiene que ver no con dar el pecho, sino con quién lo da. Lo da la madre. Todo lo que recibe o rechaza un sujeto, lo recibe de alguien o se lo rechaza a alguien.

La anorexia nerviosa no es en sí misma una enfermedad, podríamos decir que es un síntoma, es decir, un indicador, una señal de la existencia de una enfermedad. Una función tan necesaria como la nutrición queda trastocada por el deseo.

El síntoma nunca coincide con lo que le pasa al paciente. El problema de la anorexia no es la comida.

Se pueden distinguir tres tipos de anorexia: una anorexia histérica, una anorexia paranoica y una anorexia depresiva.

1. En la anorexia histérica, las frases que pronunciará la paciente serán similares a estas: "No como porque me da asco", o: "Pensar en comida, me da ganas de vomitar" (los vómitos son en el alfabeto histérico una manera de expresar la repugnancia moral).

2. En la anorexia paranoica, lo que subyace es un temor paranoico al envenenamiento, que se puede expresar en la frase: "No como porque estos me quieren envenenar", o más sutilmente: "La comida me sabe mal, creo que está en malas condiciones, pienso que me va a hacer daño, que me va a sentar mal..." Añadir que al paranoico, nunca le son indiferentes las personas que arguye, quieren causarle un daño. Por el contrario, son personas amadas.

3. En la anorexia depresiva, aparece un desinterés por toda la realidad exterior, que también se extiende a la comida. La frase sería en este caso: "No como porque no tengo ganas" "No me apetece comer" "Le he perdido el gusto a esto de la comida". Pero si uno escucha un poco más, advertirá que el paciente en cuestión, no tiene ganas de nada, no solamente le sucede con la comida, le sucede con cada una de las acciones que debe emprender en la vida.

También señalar, que en general, en la anorexia hay una regresión a la fase oral de la libido.

Los pacientes anoréxicos aman así apasionadamente, hasta la más extrema identificación con el objeto amado (se lo comen), para luego vomitarlo, cuando el otro muestra la más mínima diferencia con ellos.

En el relato del paciente anoréxico, se observa muy frecuentemente que para ellos, sus madres eran madres rechazantes, que no mostraban ningún deseo por alimentar a sus hijos. En la función de la nutrición están en juego la demanda materna de alimentar y la demanda del niño de dejarse alimentar. Se trata de un encuentro de demandas.

Extraído de la revista Extensión Universitaria