Quiero ser

29.10.2018

Estoy desesperado, hacer de hombre perfecto me desagrada. Prefiero para mí las imperfecciones de la carne. Las largas caminatas con Luisa o con don Miguel, o bien aquel rubio verano, donde toda la algarabía fue el encuentro con los amigos. Y ahora siempre, desde hace un tiempo, me pregunto ¿estaremos reprimiendo algo, o somos realmente felices?

-Tal vez estemos reprimiendo algo - dijo don Miguel-, pero eso ¿a quién le importa? Querido Alesio, la historia se entretiene con cosas bastante distintas de las que entretienen al hombre. Lo tuyo, para decirlo de alguna manera, es una especie de estupida responsabilidad.

-Pero don Miguel ¡carajo! no quiero ser novelista, ya es suficiente, mostré que podía, ahora basta.

Alesio siempre contestaba bien, él era nuestro producto más puro, el hoombre que más cerca estaba de nuestra infernal creación: "La estupidez iluminada".

-No joda más, don Miguel, eso es lo que usted quiere que diga de Alesio, pero yo no quiero ser un novelista. Algo muy serio ha ocurrido en mi alma en los últimos años, ya no siento deseo de ser único, ni tampoco el mejor, siento, don Miguel, que mis ambiciones son cada vez mayores, no quiero más ser inmortal, quiero ser feliz.

Más allá del amor, más allá del bien y del mal, más allá de la cordura y de la locura. Quiero ser feliz.

-Bien ya lo eres - continuó don Miguel-, eres un novelista, un conocedor de los límites, un amante del tiempo perfecto.

Quiero decirte, querido Alesio, que el orgasmo a tiempo no es un ritual, sino más bien una poderosa arma contra la muerte.

-Vamos, don Miguel, vivir no es ningún compromiso. Y no me venga a decir que puedo hacer con mi cuerpo lo que quiera, porque eso ya lo sé. Y no me rompa más los cojones, con eso de que usted por su parte ya decidió vivir doscientos años.

-No diga tonterías, Alesio, el tiempo no existe. Primero ame desesperadamente cualquier cosa, el resto es fácil: dejarse llevar por los perfumes, por los colores más superfluos. El precio, ya lo sabemos, Alesio, el más alto: la vida misma, un cambio definitivo de destino, un "nunca jamás seré aquello". A ver, Alesio, repita conmimgo: "Adiós papá..." a ver, junto conmigo, sin miedo, usted no es el único responsable.

-Adiós papá, basta de olivos y de sueños, la verdad me espera. Y contigo, mamá, nada de adioses, él me lo djo todo. Sé que no eres única. Convivamos en paz. Adiós, mi pequeña escuela primaria, adiós mi gran premio nobel, adiós. Yo soy Alesio, el novelista.

El terror de las vides, el segador de los más bellos racimos. Soy la puesta en escena del mundo moderno, quiero decir, una especie de culo al aire libre.

Haré conmigo, contigo, con ellos, con nosotros y con ella, todo lo que quiera.


Fragmento del libro 

"Tu cuerpo es el amor" de Miguel Oscar Menassa. 

Editorial Grupo Cero