Psicoanálisis para psicoanalistas

04.02.2019

LA IMPORTANCIA DEL PSICOANÁLISIS EN LA FORMACIÓN DE LOS PSICOANALISTAS  

Tener pacientes no es ser psicoanalista.

Ser del Grupo Cero no es sólo un trabajo.

Ser poeta, aún, no es sólo serlo.

Miguel O. Menassa

El Psicoanálisis, para un psicoanalista, no se aprende en los libros, y eso no quiere decir que el candidato no deba llevar a cabo una lectura permanente de los textos.

En Análisis Profano, hay un momento en el que Freud le dice al médico que para seguir explicándole, para que comprenda, es necesario que cambie primero su sexualidad, que comience su análisis.

Freud aconseja psicoanalizar ciertos prejuicios antes de entrar en la teoría psicoanalítica. Ningún analista llega más allá de cuanto se lo permiten sus propias resistencias, por ello se le exige el psicoanálisis personal, ya que la función no tolera en su ejercicio resistencias que aparten de la conciencia del analista, lo que ha captado inconscientemente.

Estudiar psicoanálisis lo puede estudiar cualquiera que realice el trabajo, pero estudiar psicoanálisis para practicarlo, eso es psicoanalizándose, porque la teoría en psicoanálisis es clínica.

Y no es una cuestión de aprendizaje, el psicoanálisis para un candidato a psicoanalista deberá suponer la pérdida de un ser, pues el analista va a ser un lugar, no un sujeto. Tanto poeta como psicoanalistatienen como función, dejar de ser para que en esa fisura de su ser nazca lo Otro.

Un psicoanalista que no sea capaz de transformar su propia vida, es incapaz de poner en práctica el método psicoanalítico. Puede acceder a la escucha analítica porque él mismo fue escuchado en análisis. Es la concepción de la escucha la que produce la asociación libre.

Toda la vida del sujeto está organizada para negar el concepto de inconsciente, si el psicoanalista no está en análisis, se olvida de este concepto. El deseo del psicoanalista es el deseo de ser la función, y para que haya deseo, tiene que haber alguien que lo interprete, de ahí la importancia de estar en la cadena de transmisión.

Ningún hecho, ni real ni del orden del pensamiento, es suficiente para interrumpir la formación del candidato. La formación en sí no existe, es necesario que cada candidato la produzca. Un psicoanalistaes aquel que demuestra que no existe el autoanálisis y que no hay psicoanalista aislado. Es aquel que tolera los avatares de su propia transferencia y los de otras transferencias.

La transmisión sólo puede ser posible en el campo de la transferencia, y la transferencia no es algo que le pase al paciente, es un concepto teórico. Entre el paciente y el psicoanalista no hay relación, porque cómo va a haber relación entre el paciente, que es un sujeto psíquico, y el psicoanalísta, que es un lugar. El psicoanalista tiene que estar relacionado con el psicoanálisis, para permitirle al paciente desarrollar todas las relaciones, para que pueda crecer.

El psicoanalista no es el responsable de la relación transferencial con los pacientes, el psicoanálisis es el responsable. El psicoanalista es el responsable de su propio psicoanálisis. Cuando hablamos de transferencia no nos referimos a lo que le ocurre al paciente, sino a lo que le ocurre al deseo del analista. El tiempo futuro se refiere, para el candidato, al fin de su propio psicoanálisis. La transferencia es sólo un poder si no la utilizo y tiene que ver con las vicisitudes de su futura dilución.

El psicoanalista no trabaja para el paciente, trabaja para el psicoanálisis.

Y sin análisis del psicoanalista no hay psicoanálisis, porque el saber del psicoanalista no es lo que estudió en los libros, no es lo que recuerda de la teoría, sino que es un saber inconsciente y la interpretación está jugada inconscientemente.

Psicoanálisis es cuando el analista no sabe ni siquiera el momento en que interpretó durante la sesión, sino por lo que aparece en el discurso del sujeto psicoanalizado. Será en los efectos sobre la realidaddonde se podrá leer que ese sujeto está en análisis. Se es psicoanalista cuando lo que el otro me dice no me recuerda a mi pasado.

Para ejercer el psicoanálisis es necesario aniquilar el pasado, en tanto la atención flotante del analista tiene que corresponder a la asociación libre del paciente. Tiene que ir a las palabras que pronunció el paciente en días anteriores, que está pronunciado y a la teoría psicoanalítica, a su propio psicoanálisis y a las supervisiones clínicas.

Y cada análisis será particular, en tanto que psicoanalizar a un sujeto como uno mismo ha sido psicoanalizado, es el error más grande que se puede cometer. Ni las cadenas significantes se van arepetir ni las interpretaciones son repetibles.

El psicoanalista no tiene que tener tendencias. La práctica clínica, su propio análisis, sus supervisiones, el estudio, le van enseñando que no hay que dirigir al paciente, hay que dirigir la cura. Tiene que arreglar el mundo psíquico del paciente, interpretar sus deseos inconscientes y sus relaciones, no tiene que arreglar la vida del paciente.

Vienen por un saber que desconozco y harán brotar en mí, lo que no poseo. El riesgo lo correrá siempre el psicoanalista, en tanto el que paga es el que se psicoanaliza. Lo que no queda asegurado es que el que se psicoanalizaba al finalizar quede transformado en un psicoanalista.

El analista cura más por lo que es que por lo que dice. Un psicoanalista es su formación, su disciplina en psicoanálisis, sus estudios, los trabajos que presenta, su aceptación comunitaria. No puede aplicar lo que no se aplica, no puede liberar el pensamiento del paciente, si antes su pensamiento no ha sido liberado de alguna manera.

La escucha del supervisor determina más al paciente, que la escucha del propio psicoanalista. Lo más importante es la formación del psicoanalista, ni siquiera lo que el psicoanalista piensa o cree, sino lo que piensa y cree la Escuela a la cual pertenece.

Grupo Cero procesa, dentro de una epistemología materialista, nuevas formas de transmisión del psicoanálisis donde, sin abandonar la palabra hablada, el acto psicoanalítico es esencialmente un acto de escritura que tiene que ver con la poesía. A la formación pertenece el estudio académico de lo teórico, pero también lo psicoanalítico, lo grupal, lo poético. Sin escritura no hay posibilidad de transmisión ni de formación. El psicoanalista mostrará a través de la escritura, cómo le fue transmitido el psicoanálisis. Los hechos sólo existen después de ser interpretados.

En la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero, se produce enseñanza, la del psicoanálisis y su transmisión simultáneamente, porque no se puede producir por separado. Formar en psicoanálisis es transmitir y transmitir sólo es posible en el marco de la transferencia analítica.

Formarse como psicoanalista es una tarea para toda la vida, y donde toda la vida, cada vez, se pone ella en juego. Y eso es la vida de un creador: una vida para otros.

Y no hay futuro para alguien que se esté formando como psicoanalista que no sea el futuro que viene marcado desde el fin de su psicoanálisis. En poesía, como en psicoanálisis, no poder soportar la incertidumbre es un buen motivo para cambiar de profesión.

Zarpar será el destino.

Ser en la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero es dar comienzo a un viaje que puede durar 200 años.


Helena Trujillo Luque

Ponencia presentada en el XII CONGRESO INTERNACIONAL GRUPO CERO - 20 AÑOS DE LA FUNDACIÓN DE LA ESCUELA DE PSICOANÁLISIS Y POESÍA GRUPO CERO -