Por qué elegí el psicoanálisis

19.12.2018


Siendo yo muy jovencita me atormentaba de preguntas y los sentimientos hacían mella en mí, fue entonces cuando un familiar me preguntó si quería ir a un psicoanalista y yo le dije que sí. Entonces seguramente no sabría muy bien qué diferencia habría entre psiquiatra, psicólogo y psicoanalista, pero ya antes un médico en tono de ironía me había sugerido que visitara un psicólogo y entonces no le hice ningún caso. Inconscientemente sabía que el psicoanálisis era ese lugar de libertad para poder hablar que necesitaba.

Y así, con 16 años acudí por primera vez a la consulta de un psicoanalista y empezó mi relación, ininterrumpida con el psicoanálisis, como paciente y, después, como estudiante y psicoanalista.

Pasados ya más de 20 años de ese momento, mi vida ya tiene sus caminos y elecciones fundamentales, las preguntas cambiaron por otras y por tiempo de estudio que ha ido permitiendo dar respuesta a muchas y entender el carácter complejo de las cosas. Los sentimientos los entiendo ya como comunes, poco útiles para la inteligencia y el trabajo y torpes para detectar las diferencias que son el rasgo diferenciador de la especie humana.

Con una posición ya en la realidad, más allá de los vínculos familiares y los sentimientos, con gran entusiasmo, reconozco que ahora son y serán otros los jóvenes que tengan que decidirse, como yo un día hice, a tumbarse en el diván y hablar para producir su inconsciente, esto es, un nivel superior, por complejo, de acercamiento a la realidad, que ahora sumará la realidad psíquica. Ellos son los continuadores, en el futuro, del trabajo, la educación, la perpetuación de la especie, ellos son el germen de una nueva generación que tendrá más fácil algunas cosas, porque en sus inicios se asociaba el psicoanálisis a gravedad, enfermedad, locura, medicina, y esa exclusividad alejaba a muchos de las consultas y de la lectura de sus textos. Hoy, más de un siglo después de su producción teórica, el Psicoanálisis ha tenido una gran influencia en la educación, el cine, la pintura, la poesía, el procesamiento científico. Hoy decir que se va al psicoanalista es signo de inteligencia y distinción, sólo alguien que quiere triunfar es capaz de psicoanalizarse. Los fracasados no eligen el camino de la verdad que plantea la interpretación psicoanalítica.

Si eres una persona joven de cronología o espíritu, si tienes la valentía de hablar y reconocer tus complejidades, eres un candidato/a para el psicoanálisis. Que no te engañen, todo se consigue con trabajo y humildad, también el éxito en la vida.


Helena Trujillo

19/12/2018