Nacemos después

01.04.2019

El cachorro humano nace prematuro, es decir nace en falta, neurológicamente su sistema nervioso no está maduro y por otro lado sin el auxilio de alguien previamente humanizado no se humaniza; su carencia es tal, para que entiendan después lo que quiere decir una madre, lo que quiere decir la función madre, una incapacidad tal que si no aparece la función madre se muere. A los médicos de la sala les recomiendo que por favor estudien con intensidad los procesos que se dan en el recién nacido para evitar todo tipo de crímenes, injurias al recién nacido, en tanto es un aparato incompleto, en tanto es un transmundeo. Del nacimiento en realidad, podemos decir que no se nace cuando se nace, sino que en realidad cuando se nace se transmundea, se nace luego, se nace después, se nace al tiempo, se nace cuando se puede constituir las funciones tanto biológicas, tanto animales, como simbólicas, antes es un animal prematuro.

No se nace cuando se nace, se nace después, cuando se puede constituir las funciones tanto biológicas, tanto animales, como simbólicas. 

Ahora vamos a ver cómo reacciona el chimpancé de seis meses, a la misma edad que el niño. Reacciona con una capacidad instrumental evidentemente superior a la del niño, quiere decir que el niño, es en realidad un animal enfermo, por eso hablará. Porque es un animal enfermo que no puede cerrar el circuito de la necesidad, hablará, demandará, pedirá, como no puede cerrar por sí mismo el circuito de la necesidad, si nosotros ponemos un plátano aquí y un monito de seis meses, el monito va a coger el plátano y se lo come, es decir recibe un estímulo del plátano y cierra el circuito de lo necesario. En cambio el niño recibe el estímulo y no puede cerrar el circuito de lo necesario: ve su imagen en el espejo y se diferencia del chimpancé que le hace señas a la imagen. El chimpancé es anterior a la imagen, el niño de seis meses frente a su imagen especular se siente posterior a su imagen, como si la imagen fuera realmente otro. ¿Por qué? Porque queda hipnotizado por su propia imagen, lugar de todo otro, es decir, que luego durante toda mi vida, todas las personas que vaya conociendo ocuparán el lugar de mi propia imagen, que todo amor tiene un revestimiento imaginario, eso quiere decir que cuando lean por ahí que todo amor tiene un revestimiento imaginario, quiere decir esto, que todo amor caerá en el lugar de mi propia imagen y si no no será amor.

Teníamos el tramoyista despedazado, el tramoyista veía el florero abajo y las flores arriba, por lo tanto el Yo corporal. El Yo corporal del niño con el sistema nervioso no constituido, con la visión no constituida, es vivencia, interrogación, despedazamiento, es decir, no sabe dónde comienza, dónde termina su cuerpo, su cuerpo puede continuarse con los barrotes de la cuna o con el cuerpo de su madre. Y por otro lado ya a los seis meses evidentemente ve lo que no puede, es decir, su mirada se anticipa a toda capacidad instrumental, con esa mirada ve su imagen en el espejo, y qué ve, no ve ninguna otra cosa que un niño entero. Entonces dice Lacan en ese ver ese niño entero y sentirse despedazado, en esa disparidad entre lo que siente y lo que ve, se genera la matriz de toda futura identificación, el niño de seis meses no habla, pero si hablara diría: "yo quiero ser ese niño entero". Esto era simplemente para mostrar cómo el Yo me viene dado desde lo otro.


Del libro "Freud y Lacan - hablados - 6 Segunda Tópica". Miguel Oscar Menassa. Editorial Grupo Cero.