Los conflictos

19.09.2018


Habitualmente cuando hablamos de conflictos pensamos en una lucha o combate reconocible entre personas o conflictos de ideas o tendencias que podemos identificar y reconocer. Sin embargo, la mayoría de los conflictos que aquejan a las personas no son reconocidos por ellas mismas, pero sí que padecen sus efectos en su vida cotidiana, laboral o en su propia salud corporal.

Hay poca formación e información sobre cómo nos expresamos, sobre todo sobre los efectos que tiene en nosotros no gestionar los conflictos. Puede acontecer ante el hecho de una situación vivida como injusta o traumática, un desacuerdo de ideas, situaciones en las que estamos en relación con otros y no conseguimos aceptar lo que finalmente ha acontecido. Se mantiene en nosotros nuestra idea o tendencia, no ha podido ser descargada o transformada y es como si en nuestra mente existiera fuera de nuestro control generando efectos en nuestra vida: olvidos, lapsus, errores que afectan a nuestro rendimiento, decisiones que retardan nuestro crecimiento, catástrofes económicas, manifestación de síntomas neuróticos e inhibiciones de nuestras capacidades.

El psicoanálisis propone el método de interpretación-construcción que interpreta y transforma aquellas manifestaciones psíquicas que se producen en nosotros y permite reconocer, modificar esas tendencias, así como aumentar nuestro bienestar psicológico y nuestra energía psíquica. Cuando reprimimos algo hay una energía constante que trabaja para alejar esos contenidos de nuestra conciencia, ya que de ser conscientes del conflicto se percibiría como placentero. El mecanismo natural es:

Aparto de la conciencia lo que me resulta molesto-incómodo, se envía al inconsciente por lo que resulta irreconocible para nosotros, padecemos sus efectos, ya que esa energía rechazada ahora opera sin control y aprovecha cualquier circunstancia para volver a expresarse, ahora deformada e irreconocible.

Ahora puede entenderse mucho mejor que los síntomas que padecemos y que tanto nos incomodan y dificultan la vida, no son reconocidos como propios, no se corresponden a nuestra ética, nos recuerdan con sus insistencia que hay algo que ha quedado pendiente y que será tarea del psicoanálisis retomar y modificar para liberarnos.


Helena Trujillo