El reto del psicoanálisis

10.04.2018

Conferencia pronunciada en el segundo congreso psicoanalítico privado Nurenberg.

Freud habla de dos fases en el aprendizaje del Psicoanálisis:

  • La del entusiasmo ante la insospechada extensión de nuestra acción terapéutica.
  • La de depresión ante la magnitud de las dificultades que se alzan en nuestro camino.

En sus comienzos la cura analítica era ingrata y agotadora, el paciente tenía que revelarlo todo por sí mismo y el psicoanalista tenía como labor apremiarle de continuo. Hoy el psicoanalista adivina y comunica al paciente. Le procuramos aquella representación reprimida inconsciente, facilitamos el vencimiento de las resistencias entre lo consciente y lo inconsciente.

Encaminamos nuestra labor hacia el descubrimiento y vencimiento de las resistencias y confiamos en que los complejos emergerán por sí mismos una vez reconocidas y vencidas estas.

La sociedad tiene que oponernos resistencia ya que la sometemos a nuestra crítica y la acusamos de tener una gran parte de responsabilidad en la causación de la neurosis.

Del mismo modo que nos atraemos la hostilidad del paciente al descubrir lo reprimido, la sociedad no puede pagarnos con simpatía la revelación de sus daños y de sus imperfecciones y nos acusa de socavar sus ideales.

Sin embargo, las verdades más espinosas acaban por ser escuchadas y reconocidas una vez que los intereses heridos y los afectos por ellos despertados han desahogado su violencia. Hemos de saber esperar.

La ventaja de las neurosis es un daño, tanto para el individuo como para la sociedad.

Las neurosis son satisfacciones deformadas de instintos cuya existencia tiene que ocultar el sujeto incluso a su propia consciencia.

El éxito que la terapia puede obtener en el individuo habrá de obtenerlo igualmente en la colectividad. Los enfermos no podrán ya exteriorizar sus diversas neurosis, su exagerada ternura angustiada, destinada a encubrir su odio; su agorafobia, que delata su ambición defraudada; sus actos obsesivos, que representan reproches y medidas de seguridad contra sus propósitos malignos.

No podemos olvidar que la neurosis cumple una función protectora, es el desenlace menos perjudicial a su conflicto. Nuestro deber se orienta en influir a la sociedad a alcanzar un estado más digno y conforme a la verdad.


Extracto del texto: 

El porvenir de la terapia psicoanalítica, de Sigmund Freud. 1910