Vida en pareja o sinvivir

29.09.2017

Cuando se trata de la vida íntima de las personas, muchas veces somos recelosos y nos cuesta pedir ayuda y dejarnos asesorar. Por este motivo, son muchas las parejas que nos contactan cuando su situación sentimental y la convivencia se ha visto muy mermada por discusiones, falta de comunicación, distanciamiento. A veces quieren que los profesionales hagamos prácticamente "milagros", quiero que nos vaya mejor fácil y rápido.

Claro, la magia, como ustedes saben no existe o sólo en los cuentos, por eso nos toca trabajar y bien duro. La terapia de pareja es bien efectiva, así es, produce excelentes resultados y mejora muchísimo la situación de la pareja, pero hay que aceptar que ese resultado deseado es fruto de un trabajo en el cual tienen que implicarse ambos miembros de la pareja y dejarse orientar por las indicaciones terapéuticas del psicoanalista.

Será necesario un trabajo individual con cada miembro de la pareja para que pueda poner en palabras la realidad que, según su punto de vista, se está produciendo en su vida amorosa. Gracias a estas sesiones, vamos desmontando y modificando algunas de esas ideas o fantasías que son del todo disturbadoras de la convivencia y que suponen un gran obstáculo para la vida. Cada vez que me convenzo y quiero convencer al otro de que mi forma de ver las cosas es la adecuada, interrumpo la relación, como un cortocircuito que impide la comunicación, la aceptación y la producción de una realidad compartida, lo que conocemos como convivencia.

Convivir es aceptar, convivir es tolerar, convivir es producir una nueva realidad que no estaba en ninguna experiencia pasada ni en ninguna fantasía.

El gran obstáculo para la felicidad en pareja es no aceptar que las relaciones se producen, no están previamente establecidas ni en la fantasía, ni en el pasado, dependen del trabajo que pongamos en ellas. Ese trabajo, si de amar se trata, debe basarse en la generosidad, el respeto, la libertad, y la posibilidad de facilitarle la vida a la otra persona, es decir, no debo imponerle a nadie mi manera de vivir, porque mi manera de vivir es mía, de cada uno y se debería modificar cada vez que la realidad lo requiera.

Nuestro trabajo con las parejas nos reafirma en que la TERAPIA DE PAREJA ayuda mucho a las parejas, les devuelve la ilusión del amor, reaviva el deseo, facilita la comunicación y, sobre todo, les hace partícipes de un fundamento esencial: SI CAUSA SUFRIMIENTO, NO ES AMOR.

Si ves que la relación de pareja está atravesando un mal momento, no lo dejes pasar, las soluciones no vienen solas, la queja pone de manifiesto que es necesario algún cambio. Déjate asesorar por un buen terapeuta de pareja, alguien que sabe escuchar lo que os está pasando y que os va a ayudar a que vuestro crecimiento personal no sea obstáculo para vivir el amor.

Estamos a vuestra disposición.


ESCRÍBENOS Y NOS PONEMOS EN CONTACTO CONTIGO PARA DECIRTE CÓMO PODEMOS AYUDAROS A DISFRUTAR DEL AMOR.