La importancia de la prevención

21.09.2016

En los mejores momentos de la ciencia, cuando disponemos de los medios teóricos y técnicos que pueden explicar y tratar las patologías y síntomas psíquicos que nos aquejan (miedo, depresión, soledad, somatización, dificultades de comunicación, aislamiento, fobias, ansiedad, angustia, locura, obsesiones...), nos encontramos, una vez más, con obstáculos morales que impiden alcanzar el bienestar. Dificultades culturales y económicas que se oponen a la aplicación de métodos que ya se han demostrado altamente eficaces, pero que suponen un cambio de pensamiento que, parece, no estamos aún dispuestos a asumir.

Hace poco más de un siglo irrumpió en escena el Psicoanálisis, la ciencia que explica el funcionamiento de nuestro aparato psíquico y que ha permitido una nueva visión sobre los procesos que relacionan a las personas entre sí. Eso que usted explica como casualidad o suerte, el psicoanálisis lo ha definido como efecto de un complejo sistema. El inconsciente ha dejado de ser la caja negra para pasar a ser el centro de una estructura mental que explica todos nuestros comportamientos y pensamientos.

Gracias al trabajo de científicos tan tenaces como Sigmund Freud, hoy tenemos la oportunidad de dejar de sufrir, si queremos, enfermedades como la tan extendida depresión, la ansiedad, los celos, las fobias, las tan padecidas obsesiones, etc. Está al alcance de todos la posibilidad de consultar al psicoanalista, pero desgraciadamente ponemos más frenos a la salud que a la enfermedad.

Un dicho muy español es que siempre nos acordamos de Santa Rita cuando truena y es que seguimos acordándonos de las soluciones cuando ya estamos desesperados, no le ponemos nada fácil el trabajo a los profesionales, huimos de ellos como del propio mal. Esta falta de educación en la prevención y nos impide ser sociedades verdaderamente evolucionadas.

Gastamos más dinero en moda, complementos, viajes, comida, que en educación y salud. Disfrutamos más quemando la tarjeta en bienes materiales que en servicios que hacen crecer nuestra inteligencia y nuestro bienestar. Aún no estamos preparados para ser mejores, aún no queremos pensar las relaciones con ideas distintas. Mientras siga este estado de cosas, seguiremos quejándonos de nuestra falta de felicidad, de nuestras miserias cotidianas que arrastramos hasta el día de nuestra muerte. Hasta que no abramos los ojos al gran descubrimiento científico de nuestro tiempo, la posibilidad de conocer y transformar nuestros pensamientos inconscientes y vencer las resistencias internas, seguiremos tapándonos la boca con pastillas inútiles que apagan el brillo del alma humana.