La excusa de las vacaciones

31.08.2016

Las vacaciones son un derecho de los trabajadores, necesarias para recuperar fuerzas, cambiar de actividades. Todo trabajador tendría que tener ese espacio sin ver peligrar su puesto de trabajo.  

Son fruto de las luchas sociales. Hubo épocas de esclavitud y otras donde el trabajador podía morir de agotamiento en su puesto de trabajo. No se pensaba el bienestar del empleado, su salud física o mental, su derecho a la vida. No siempre hemos tenido derechos.

Lo que hemos heredado hay que cuidarlo. Para el humano es relativamente fácil ceder y perder lo conquistado, volver a los estadios iniciales, primitivos, donde alquien más fuerte se aprovechaba del más débil.

Así es lo que ocurre con la enfermedad. Ella siempre está al acecho para convencernos de su comodidad, su vuelta al confort infantil donde esperábamos que nuestras necesidades fueran satisfechas por la acción de otro. Por ese motivo, porque la salud debe ser nuestra guía, el paciente debe adquirir un compromiso terapéutico que haga posible la producción de un nuevo estado de bienestar.

La lucha no es contra las reglas, a la razón no le interesa aceptar aquello que es diferente. Las reglas del pacto analítico deben aceptarse y respetarse. Cuando el paciente actúa fuera de la ley, se queda sin tratamiento y sabemos lo que eso significa.

El paciente tiene derecho a la salud y a que el psicoanalista le indique el camino hacia la misma. Cuando el paciente deja de cumplir su parte del trato, el psicoanalista está autorizado a no ocuparse del tratamiento del paciente.