Amor y Psicoanálisis

06.09.2017

Indudablemente el amor es una fuente de alegría y bienestar, la posibilidad de desarrollar vínculos íntimos, permite el desarrollo de relaciones de confianza y proyectos comunes.

A lo largo de la civilización humana, las relaciones amorosas y de pareja han evolucionado y se han modificado, no siempre se han vivido de la misma forma ni todos aman y viven el amor de la misma manera.

Sin embargo, estará de acuerdo conmigo en que nadie nos enseña a amar y que supone todo un reto compartir tu vida con alguien diferente a ti.

En la propia familia recibimos constantes ejemplos y frases que nos van transmitiendo una particular visión del amor. Expectativas que de forma inconsciente luego se reflejan en nuestras relaciones y que, a veces, condicionan el fracaso de las mismas. Todo tiene su precio, permanecer abrazados a ciertas ideas que nos inculcaron en la infancia resulta muy caro si pretendemos vivir nuestra propia vida. La vida de nuestros padres fue muy distinta a la nuestra, por eso nuestra vida requiere un pensamiento diferente.

En lo que respecta a la vida psíquica y emocional estamos todavía bastante verdes, nos comportamos con ingenuidad creyendo que podemos saber de nosotros mismos. A comienzos del siglo XX la ciencia ofreció respuestas sobre nuestro funcionamiento mental y social que nunca antes se habían articulado de esa manera.

Iniciar un trabajo personal a través del psicoanálisis nos permite conocernos, al amparo de una teoría científica.

Hablar no es suficiente, psicoanalizarse es un trabajo que produce cambios no sólo en el paciente, también en el psicoanalista, produciendo una relación diferente con la realidad.

No caben dudas, las parejas con psicoanálisis desarrollan una convivencia más amable y civilizada porque construyen relaciones basadas en el deseo, no en el retorno a un ideal infantil. Todo lo que nos aleje de la realidad nos hará infelices, el trabajo que transforma nuestra relación con la realidad permite algún grado de felicidad al que no debemos renunciar.